De Mendel me acuerdo de sus guisantes algo más. En el instituto nos hablaban de Darwin, de la selección natural, y nos reíamos de Lamarck y sus jirafas que estiraban el cuello generación tras generación. Nadie mencionó la palabra epigenética. Y, sin embargo, ahí estaba ya, esperando a que la ciencia la pusiera en el mapa.
Muchos años después, esa palabra volvió a mí desde un lugar insospechado: una entrevista a José Ignacio Lapido, líder de 091, el grupo que da nombre a la sintonía de El Disfraz de Polifemo. Lapido hablaba de la vuelta a los ensayos de la banda tras veinticinco años y dijo que aquella sensación de tocar juntos de nuevo, de que todo fluyera sin esfuerzo, tenía que ser por la cantidad de horas de ensayo que en su día hizo el grupo, hasta integrar el tocar juntos como parte de su epigenética. Me hizo gracia entonces, pero creo que entendí lo que quería decir: la vida deja marcas que no se borran del todo.
Quizá por eso me impresiona tanto pensar que la ciencia hoy puede rastrear esas marcas, químicas y biográficas, y leer en ellas cómo envejecemos, cómo nos adaptamos o incluso qué huellas dejamos a nuestros hijos. Lo pienso y me entra esa extraña sensación de estar siempre llegando tarde, de que la vida sigue su curso mientras uno intenta entenderla. Que la epigenética no me la enseñaran en clase es casi una metáfora: la ciencia evoluciona, y nosotros con ella, a veces a su ritmo, otras intentando alcanzarla.
En este episodio hablo con Eloy Santos, investigador de la Fundación Josep Carreras, sobre cómo nuestros hábitos pueden moldear la expresión de nuestros genes. Conversamos sobre la longevidad de María Brañas, la mujer catalana que vivió 117 años, sobre el papel de la epigenética en la salud y sobre los falsos gurús que prometen juventud eterna a cambio de un desayuno con aguacate.
Una charla que empieza con las jirafas de Lamarck y acaba en la posibilidad —muy real— de que el futuro de la medicina pase por leer la partitura química de nuestras células.
O, dicho de otra forma, por entender que la biología también se reescribe.
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