En Aventurina IDI

Altas Capacidades: \»Es una diferencia, no algo malo\» | EDDP T4E2

Desde pequeño noté que me gustaba juntarme con personas mayores que yo. Hacían cosas que apenas lograba entender, pero que me resultaban fascinantes para mis cortos años: cometas gigantes, tirachinas XXL, dispositivos electrovisuales interactivos y otras ocurrencias normales para chavales cuatro o cinco años mayores, pero no para mí. En definitiva, me sentía bien rodeado de gente más lista o con más experiencia vital.

Evoco esa sensación porque me resulta estimulante estar con personas más inteligentes que yo. Y durante la grabación de este episodio volví a sentir algo parecido, aunque de una forma curiosa: en la segunda parte de la entrevista había un desfase generacional que lo hacía aún más interesante. Ellos eran los más inteligentes, pero yo era el adulto, y ellos, niños y adolescentes. La experiencia fue tan extraña como gratificante: ver rostros y voces infantiles expresándose con la madurez de un adulto te obliga a reconsiderar muchas cosas. Ahí comprendí uno de los conflictos habituales de las personas con altas capacidades: enfrentarse a interlocutores desconcertados, que no saben si tratarlos como niños o como adultos.

Creo que la conversación fluyó bien precisamente porque no tengo mucha práctica en tratar con niños, así que, sin querer, me mantuve en ese punto intermedio que se recomienda. Si disfrutáis la mitad de lo que disfruté yo grabándolo, pasaréis un rato muy interesante.

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Este encuentro tuvo lugar en la sede de Aventurinna iDi, el proyecto que dirige Ana Fuensanta Hernández Ortiz, profesora de la Universidad de Murcia, junto a Andrej Franulic. Antes de dar paso a los jóvenes, con ellos hablamos de altas capacidades, creatividad y del desconcierto que a veces genera tratar con quienes aprenden y piensan más rápido de lo habitual.

Uno de los hándicaps de esta grabación fue hacerlo fuera de mi entorno habitual, con la unidad móvil y toda la logística que implica. Y, para rematar, en la segunda parte del programa éramos siete personas… y yo contaba con apenas dos micrófonos. Peor aún: creía tener tres, pero el tercero falló y solo grabé con dos.

Aprovecho para una pequeña reflexión sobre la experimentación y el método científico: cuando pruebes algo para verificar su funcionamiento, hazlo siempre en las condiciones más realistas posibles y no des nada por sentado. Por ejemplo, si instalas en tu teléfono una app de grabación, ten en cuenta que grabar dos minutos con el móvil en la mano no es lo mismo que grabar una hora sin tocarlo. ¿Qué puede pasar? Pues algo tan absurdo como que la aplicación se detenga cuando el teléfono entra en modo de ahorro de pantalla. Una tontería… pero por esa tontería perdí un micrófono y tuve que improvisar un buen apaño.

Creo que al final salvamos el sonido con dignidad. Y, pese al estrés de tener que controlar toda la logística mientras hacía la entrevista, lo pasé francamente bien.

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