Hoy el podcast forma parte del paisaje cotidiano de internet. Las grandes plataformas compiten por él, las radios tradicionales lo han integrado en su estrategia digital y prácticamente cualquier personaje público tiene uno. Pero no siempre fue así.
Antes de convertirse en industria, algoritmo y videopodcast, el podcast fue durante muchos años algo bastante más parecido a una radio pirata distribuida por internet.
Si antes de seguir quieres aclarar algunas diferencias básicas entre podcast, ficción sonora, radioteatro o audioserie, puedes leer primero: ¿Qué diferencia hay entre podcast y ficción sonora?.
Emitir sin pedir permiso
El gusanillo de la radio me picó al comienzo de la adultez, cuando pasé de escucharla en casa a colaborar en una proto radio universitaria de la Universidad de Murcia que perpetrábamos a través de Radio Termita, una radio libre —o directamente pirata, según quién lo contara— que emitía en Murcia durante los años ochenta. Como mucha gente de aquella generación, descubrí allí algo adictivo: la sensación de poder emitir sin pedir permiso. Años después, internet convertiría esa misma idea en algo global. Lo llamaríamos podcast.
Y probablemente esa idea siga siendo la clave para entender el fenómeno.
El podcast no nació como una industria. Nació como una vía de escape parcial de la industria. Una forma de producir y distribuir audio sin depender de frecuencias, licencias, estudios profesionales o grandes grupos de comunicación.
Durante décadas, la radio había sido un ecosistema relativamente cerrado y centralizado. Internet cambió las reglas. Bastaban un ordenador, un micrófono y una conexión para publicar algo potencialmente accesible desde cualquier parte del mundo.
Primera oleada: la edad pionera del podcast (2004-2014)
Aunque existen antecedentes previos, suele situarse el nacimiento formal del podcast alrededor de 2004, cuando el periodista Ben Hammersley utilizó por primera vez el término “podcasting” en The Guardian para describir la distribución automática de archivos de audio mediante RSS.
Poco después, figuras como Adam Curry, antiguo presentador de MTV, comenzaron a popularizar técnicamente el formato y a experimentar con sistemas de suscripción automática de audio.
Aquella primera etapa tenía mucho de cultura DIY (Do It Yourself):
- Blogs personales.
- RSS manuales.
- Micrófonos domésticos.
- Programas larguísimos.
- Nichos absurdamente específicos.
- Calidades técnicas muy irregulares.
- Escasa o nula monetización.

En España, el podcast creció durante años casi como un ecosistema paralelo de aficionados entusiastas. Ciencia, tecnología, misterio, videojuegos, cine o humor fueron algunos de los primeros territorios fértiles para aquellos programas todavía muy alejados del lenguaje industrial actual.
En cierto modo, el podcast heredó parte del espíritu de las primeras radios libres y también de los primeros blogs: publicar simplemente porque existía la posibilidad técnica de hacerlo.
Bibliografía y contexto histórico:
Segunda oleada: cuando el podcast empezó a profesionalizarse (2014-2020)
La segunda gran transformación llegó aproximadamente a partir de 2014.
Ese año ocurrió algo importante: el podcast Serial, producido por la radio pública estadounidense, se convirtió en un fenómeno global y demostró que el audio bajo demanda podía alcanzar audiencias masivas mediante narrativas sofisticadas y serializadas.
Muchos consideran Serial el equivalente sonoro a lo que supuso House of Cards para las plataformas de streaming.
A partir de ahí empezaron a consolidarse varios fenómenos:
- El auge del true crime.
- La entrada de Spotify en el mercado del podcast.
- La profesionalización técnica.
- La aparición del branded podcast.
- La inversión de grandes medios.
- El auge del documental sonoro narrativo.
En España, uno de los movimientos más importantes fue el nacimiento de Podium Podcast en 2016, impulsado por PRISA Audio.
Podium ayudó a legitimar culturalmente el medio y popularizó formatos mucho más elaborados que el simple podcast conversacional tradicional. Ahí empiezan a consolidarse también nuevas formas de ficción sonora contemporánea y documental narrativo premium.
En paralelo, productoras como El Extraordinario comenzaron a explorar un lenguaje sonoro mucho más cinematográfico y cuidado.
Algunas referencias importantes sobre esta etapa:
- The New Yorker — Podcasting Booms
- Wired — The Podcast Frenzy
- Tiziano Bonini — El podcasting como nuevo medio de comunicación
Tercera oleada: pandemia, plataformas y videopodcast (2020-actualidad)
La pandemia aceleró definitivamente el proceso.
Y lo hizo al menos de cuatro maneras distintas.
1. El audio bajo demanda se normalizó definitivamente
Durante los confinamientos y el auge del teletrabajo cambió la forma de consumir contenido. Mucha gente dejó de desplazarse diariamente, pero aumentó enormemente el consumo de audio en casa mediante auriculares.
Se consolidó:
- La escucha íntima.
- El consumo largo.
- La multitarea acompañada por audio.
- El podcast como compañía cotidiana.
2. Se profesionalizó la creación independiente
Miles de personas comenzaron a montar pequeños estudios domésticos, aprender edición de audio y experimentar con nuevos formatos.
La democratización tecnológica permitió alcanzar niveles de calidad técnica que años antes habrían requerido infraestructuras mucho más costosas.
3. Spotify entendió que el podcast era estratégico
Y eso cambió completamente el ecosistema.
Llegaron:
- Exclusividades millonarias.
- Fichajes de celebridades.
- Integración de vídeo.
- Monetización industrial.
- Algoritmos de recomendación.
- Producción masiva de contenido.
El podcast dejó de ser un nicho cultural para convertirse en un mercado. Según Edison Research, más del 40% de los estadounidenses consume podcast mensualmente. Spotify superó los 100 millones de oyentes de podcast. En España el consumo de podcast sigue creciendo especialmente entre menores de 35 años.
4. Las radios reaccionaron
Las cadenas tradicionales comprendieron que ya no bastaba con emitir en FM.
Y entonces comenzó una especie de reabsorción industrial del medio.
Las radios empezaron subiendo fragmentos de programas lineales a plataformas digitales. Después llegaron los contenidos específicamente diseñados para escucha bajo demanda, las divisiones de audio digital y la producción de formatos narrativos mucho más sofisticados.
Paradójicamente, el podcast terminó acercándose parcialmente al ecosistema mediático del que originalmente había intentado escapar.
Resumen cronológico
- 2004-2014: fase pionera y amateur.
- 2014-2020: profesionalización y auge narrativo.
- 2020-actualidad: plataformas, pandemia y videopodcast.
La paradoja del podcast
Y ahí aparece una paradoja interesante.
El podcast nació como una herramienta de democratización sonora. Como una manera de permitir que cualquiera pudiera emitir audio públicamente sin depender de estructuras tradicionales. Eso permitió que yo, sin más ayuda, pudiera autoeditar El Disfraz de Polifemo.
Pero cuanto más éxito tuvo, más empezó a parecerse al ecosistema industrial de los medios convencionales.
Hoy el problema ya no es publicar.
El problema es conseguir visibilidad en un entorno saturado de plataformas, algoritmos y producción profesionalizada.
Quizá el gran reto actual del podcast sea precisamente conservar algo del espíritu que lo hizo atractivo originalmente: la posibilidad de crear y distribuir contenido sonoro sin necesitar demasiado permiso de nadie.
Conclusión: del transistor al algoritmo
Quizá la historia del podcast sea, en el fondo, la historia de una tensión constante entre libertad e industria.
Y, sin embargo, algo del espíritu original sigue vivo.
Cada vez que alguien monta un pequeño home studio en una habitación, publica una conversación, una historia o una pieza sonora sin esperar permiso de ninguna estructura tradicional, sigue existiendo una pequeña conexión con aquella idea inicial: emitir porque se puede emitir.
Quizá por eso el podcast conserva todavía algo que la radio tradicional fue perdiendo parcialmente con el tiempo: la sensación de cercanía, comunidad y descubrimiento. La impresión de que detrás del micrófono no siempre hay una empresa, sino también una persona intentando contar algo a otras personas.
Y probablemente ahí siga estando buena parte de su fuerza.
Lecturas relacionadas
- ¿Qué diferencia hay entre podcast y ficción sonora?
- IAB Spain — Estudios sobre audio digital y podcasting
- Edison Research — The Infinite Dial 2025
- EBU — What are the differences between podcasts and radio?
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