Eratóstenes

Terraplanistas, Eratóstenes y un puto palo

Hace cosa de 2300 años que Eratóstenes ya sabía que la Tierra era redonda. De hecho, su famoso experimento no pretendía demostrar su curvatura, cosa que ya sabía sin ningún atisbo de duda, sino simplemente calcular su diámetro, cosa que hizo y, además, con una precisión asombrosa para las herramientas con las que contaba, que no eran más que unos colegas tirando millas (estadios en este caso) y un palo, un puto palo. Con eso calculó el diámetro de la Tierra y, de paso, demostró científicamente que la Tierra era redonda.

¿No saben acaso esto los terraplanistas? Pues supongo que sí, pues ellos dicen que quieren demostraciones (ahí la llevas, Javi Poves) pero luego buscan excusas para no aceptar las demostraciones, pues para ellos el universo entero conspira pero al revés de como decía el flipado de Paulo Coelho, en su contra. Mucho universo para tan poco idiota ¿no? Pura carne de efecto Dunning-Kruger.

Hasta ridículo suena tener que estar con esto ahora. Y precisamente eso es lo que creo que hay que hacer con estos payasos: dejarlos en ridículo, reírse en su puñetera cara. Ya que nos hacen perder tiempo y energía con esto, que al menos pasen un poco de vergüenza. Y no, no me vengáis por ahí, que os veo venir: no vale lo mismo, ni por asomo, la opinión de un idiota que la de la ciencia. No todo es opinable, por mucho que posverdad, el neologismo acuñado por Steve Tesich en 1992, sea un fenómeno con el que nos haya tocado convivir en este convulso siglo XXI.

¿Y qué es lo que hizo exáctamente Eratóstenes? Pues algo tan simple como ser una persona observadora y tener conocimientos de geometría básica. Eratóstenes se percató de que en Siena (actual Asuán), el sol llegaba al fondo de un pozo al mediodía del solsticio de verano (20 de junio), mientras que en Alejandría, a unos 800 kilómetros al norte, un palo vertical proyectaba una sombra. Un aspecto crucial era calcular correctamente la distancia entre ambas ciudades en línea recta, información que obtuvo o bien preguntando a los que viajaban en camello por esa ruta o en los fondos de la desaparecida biblioteca de Alejandría. Midiendo el ángulo de esa sombra a partir de la altura del palo y la distancia a la que llegaba la sombra, y sabiendo la distancia entre las dos ciudades, utilizó la geometría básica para calcular la circunferencia de la Tierra, que estimó en 250.000 estadios, lo que en km vendría a ser algo así como 40.000 km (hay discrepancias sobre la distancia exacta atribuible a un estadio, pero por ahí va la cosa) y resulta que a día de hoy, con las mediciones actuales se estima en 40.008 km. Es decir, que lo clavó.

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Los cálculos de Eratóstenes (Fuente: RTVE)

Así pues, amigos míos, si un gilipollas terraplanista te viene con el cuento, lo mejor es reírse en su cara, a carcajadas a ser posible, y contarle la peripecia del querido Eratóstenes, que con tan solo un palo les desmontó el chiringuito a los terraplanistas antes incluso de que existieran.

Porque ésa es otra, hace unas décadas la gente ignorante se avergonzaba de serlo, reconocían su ignorancia y hacían caso a quienes sabían más que ellos. Por entonces la ignorancia solía ser involuntaria, por no haber tenido la posibilidad de estudiar. Hoy, en cambio, no solo la escolarización es masiva en el llamado primer mundo, sino que la información está disponible a golpe de clic para quien quiera tenerla. No hay excusas para ser ignorantes hoy día. En cambio, se ha puesto de moda el orgullo de la ignorancia, algo que me tiene muy loco y que no consigo entender por más vueltas que le dé al tema.
Si Darwin levantara la cabeza empezaría a dudar de la validez de su teoría, al menos en lo que a nuestra especie se refiere.

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