¿Qué lleva a una persona a dedicar su vida a documentar las tradiciones populares de su tierra sin buscar nada a cambio más que conservar la memoria colectiva?
En este episodio de El Disfraz de Polifemo, dentro de la línea de entrevistas a la que he denominado \»Vivir de un sueño\», conversamos con Tomás García Martínez, un apasionado de la etnografía murciana que, guitarra en mano, nos invita a redescubrir canciones, historias y costumbres que corren el riesgo de desaparecer. Algo que viene que ni pintado teniendo las Fiestas de Primavera de Murcia tan cerca.
Durante esta entrevista no hablamos solo del pasado, sino de cómo se investiga, se escucha y se recopila la memoria viva de un pueblo. Una charla sobre la vocación, el tiempo, la curiosidad… y lo que ocurre cuando uno elige entregarse a lo que ama, aunque no sea su profesión. Porque en este caso, a Tomás García su pasión, la etnografía murciana, le cuesta dinero en lugar de generarle ingresos. O no, porque su vocación por investigar, recopilar y clasificar el patrimonio inmaterial le llevó a estudiar la carrera de Documentación y a hacer una tesis sobre ese patrimonio murciano y su trabajo, el que le da de comer, está relacionado al final con la Documentación.
A lo largo de la entrevista cuento también mi postura y forma de acercarme a este tema. De pequeño, yo compartía habitación con mi hermano Miguel Ángel, que era un entusiasta de la bandurria, las rondallas y la peña huertana. En principio, a mí eso me debía importar poco, cada uno que haga su vida, pero el detalle es que aprovechaba para ensayar por las noches en aquella habitación. Y no sé si habéis visto ensayar a alguien: no, no es lo mismo que una actuación. El caso es que le cogí algo de manía a toda esa música tradicional, por lo que sea.
Sin embargo, con el paso del tiempo uno ve cómo al ir desapareciendo los mayores que mantenían vivas esas tradiciones corre el riesgo de que éstas también se pierdan para siempre y claro, le da por pensar que tal vez, me guste a mí más o menos, no es plan de dejarlo morir. Por tanto, había que hacer algo, poner un granito de arena a esa causa, y una persona que podría ayudarme en ello es Tomás García, quien ya hizo una pequeña colaboración en un episodio de la primera temporada (\»¿Qué (y cómo) se habla en Murcia?\»)
Una de las cosas por las que me gusta hacer entrevistas es por encontrarme con gente que te habla con pasión y entusiasmo de aquello que le importa, y a Tomás se le nota en cada frase lo mucho que le gustan estos temas, y cuando te encuentras algo así, la entrevista casi se hace sola.
Yo aprendí mucho durante esta entrevista y creo que los dos nos lo pasamos bien, así que espero que eso se transmita a quienes la veáis.
